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El Ministerio de Cultura yPetrobraspresentan

Baterías, danza, samba-enredo y tradición

El ritmo, la composición y la danza organizan la energía de un desfile. Explore los instrumentos, el samba-enredo y las formas de expresión que atraviesan generaciones.

Ritmo y danza

Explore las baterías, sus instrumentos, las identidades rítmicas y la historia del samba no pé.

En las escuelas de samba, la batería organiza el ritmo del desfile, sostiene el canto de la comunidad y crea la identidad sonora de cada agrupación. Por eso, cada escuela desarrolló su propia manera de tocar. Algunas baterías se hicieron conocidas por nombres que se convirtieron en símbolos: Mangueira con "Tem que respeitar meu tamborim", Portela con "Tabajara do Samba", Beija-Flor con "Soberana", Mocidade con "Não Existe Mais Quente", Salgueiro con "Furiosa", Vila Isabel con "Swingueira de Noel", Imperatriz con "Swing da Leopoldina", Unidos da Tijuca con "Pura Cadência", Viradouro con "Furacão Vermelho e Branco", Tuiuti con "SuperSom", União de Maricá con "Maricadência" y la Bateria da Grande Rio.

Estos nombres revelan más que sellos sonoros. Cuentan historias sobre la relación entre ritmo, escuela, comunidad y tradición. Mangueira conserva una cadencia característica, ligada al samba de terreiro y al samba de comunidad, y es especialmente recordada por la fuerza del golpe de su surdo de primeira. Portela es reconocida por la elegancia rítmica y la cadencia clásica de su batería, Tabajara do Samba, nombre inspirado en la Orquestra Tabajara, dirigida por el maestro Severino Araújo. Mocidade tuvo un papel importante en la transformación de las baterías modernas y desarrolló características muy propias: la afinación invertida de los surdos, con el surdo de primeira más agudo que el de segunda, y el toque característico de sus cajas (caixas de guerra). Viradouro ganó aún más notoriedad bajo el mando de Mestre Ciça, reconocido por la innovación musical, las paradas rítmicas (paradinhas) destacadas y la fuerte comunicación entre la batería y la comunidad.

Dentro de la batería, cada instrumento cumple una función. El surdo fue introducido en las escuelas de samba por los sambistas de Estácio en la década de 1920, ayudando a crear una marcación grave, cadenciosa y adecuada al desfile en movimiento. Con el tiempo, la división entre surdos de primeira, segunda y terceira creó capas rítmicas complementarias: el primero marca el tiempo principal, el segundo responde a contratiempo y el tercero, también llamado cortador, ejecuta variaciones y patrones rítmicos más elaborados.

La caixa (tarola) tiene una fuerte influencia de las bandas militares y los ranchos carnavalescos de principios del siglo XX. Su toque continuo ayuda a conducir el ritmo de la batería y exige una gran resistencia física a los ritmistas. El repique cobró protagonismo en las baterías modernas con llamadas, respuestas, paradas rítmicas (paradinhas), bossas y arreglos rítmicos. En diversas escuelas, también funciona como instrumento de comunicación y mando del mestre de batería. El tamborim, a pesar de su tamaño, exige una gran habilidad técnica. El carreteiro, una secuencia rápida de golpes que crea un patrón rítmico característico, se convirtió en una de las sonoridades más reconocibles del samba, especialmente a partir de las innovaciones desarrolladas por Mocidade.

Otros instrumentos completan esta masa sonora. El chocalho (sonajero), también llamado rocar o ganzá de platinela, llena la batería con un sonido metálico continuo y ayuda a dar volumen al conjunto. La cuíca, ligada a tradiciones africanas y afrobrasileñas, se convirtió en una de las sonoridades más reconocibles del samba por su timbre expresivo, casi vocal. El agogô, instrumento de origen africano formado por campanas metálicas, refuerza los patrones sincopados y mantiene vínculos con ritmos afrobrasileños y prácticas musicales del candomblé. Los platillos (pratos), incorporados en diálogo con bandas marciales y fanfarrias, aparecen en momentos de explosión sonora, arreglos rítmicos y bossas.

La historia de las baterías también guarda episodios curiosos. En 1973, la batería de Portela desfiló con unos 350 ritmistas, número considerado gigantesco para la época, cuando las baterías solían reunir entre 200 y 250 integrantes, y terminó enfrentando dificultades de desplazamiento en la Avenida. En 1974, incluso sin la presencia de Mestre André, quien revolucionó las baterías al crear las famosas paradas rítmicas (paradinhas), Mocidade Independente de Padre Miguel tuvo una presentación muy elogiada. Estos episodios muestran cómo las baterías ya ocupaban un lugar fundamental en la identidad, la técnica y el impacto de los desfiles.

Descargar PDF: El corazón de la escuela(7 páginas, 2,6 MB)

El cuerpo que danza

Cuando suena la batería, el cuerpo entra en ritmo. El samba no pé es una expresión sofisticada del Carnaval, ligada a la ancestralidad, a la memoria corporal, a la musicalidad y a la invención estética. Sus raíces pasan por los terreiros, por las rodas de samba, por los ranchos carnavalescos y por los patios de la Pequena África, especialmente en las regiones de Praça Onze, Saúde, Gamboa y Cidade Nova. En este entorno, figuras como Tia Ciata, líder religiosa y cultural de la Pequena África, ayudaron a preservar tradiciones africanas y a abrir espacio para el desarrollo del samba como manifestación urbana a principios del siglo XX.

En los inicios de las escuelas de samba, los passistas traían a la danza elementos de la malandragem carioca, la capoeira, el maxixe y danzas populares afrobrasileñas. Gargalhada, Índio da Mangueira, Vitamina y Machado ayudaron a formar una estética masculina marcada por la elegancia, la improvisación corporal y la ocupación de la Avenida. Entre las mujeres, Paula do Salgueiro, Maria Lata D’Água, Nega Pelé y Soninha Bumbum se convirtieron en referentes de técnica, velocidad, elegancia e improvisación en las décadas de 1960 y 1970.

Pinah, conocida como “Cinderela Negra da Beija-Flor”, se convirtió en una de las grandes passistas de la historia del Carnaval. En 1978, al bailar samba ante el entonces príncipe Carlos durante una visita oficial a Brasil, proyectó la fuerza de la passista negra más allá de la Avenida. Después, Nilce Fran, vinculada a Portela, y Aldione Senna, con pasos por Mangueira y Vila Isabel, ayudaron a preservar, enseñar y difundir el samba tradicional.

En las generaciones actuales, Bianca Monteiro, de Portela; Lorena Raissa, de Beija-Flor; Gaby Mendes, de Mocidade; Evelyn Bastos, Luara Bombom, Maryanne Hipólito, Mayara Lima, Bellinha Delfim, Lara Perácio y Zeyla Victória demuestran que el samba no pé se sigue renovando sin perder su memoria: es técnica, identidad, expresión, ancestralidad e invención en cada nuevo desfile.

Descargar PDF: El cuerpo que danza(5 páginas, 1,2 MB)

La música que cuenta el argumento (enredo)

Entienda cómo el samba-enredo se convirtió en parte central de la narrativa y la identidad de las escuelas.

Samba-Enredo

El samba-enredo surgió en las primeras décadas del siglo XX y, con el tiempo, dejó de ser solo una canción de acompañamiento para convertirse en uno de los principales elementos de identidad de las escuelas de samba. Es el que transforma el argumento (enredo) en canto, conduce la emoción del desfile, moviliza a la comunidad y ayuda al público a seguir la historia que la escuela lleva a la Avenida.

La elección del samba-enredo se convirtió en un momento central en la vida de las escuelas. Los compositores se organizan en alianzas y crean obras inéditas a partir del argumento (enredo) desarrollado para el Carnaval. Los sambas pasan por eliminatorias en las sedes (quadras) hasta la elección del ganador. A lo largo del tiempo, este proceso reveló autores fundamentales para la historia del género y transformó las quadras en espacios de creación, competencia, escucha y consagración popular.

Entre los nombres centrales de esta historia está Silas de Oliveira, uno de los grandes compositores de samba-enredo. En Império Serrano, marcó época con Aquarela Brasileira, de 1964, Os Cinco Bailes da História do Rio, de 1965, y Heróis da Liberdade, de 1969. Sus sambas combinan narrativa histórica, crítica social y elaboración poética, mostrando cómo el género puede contar Brasil, debatir la libertad y guardar la memoria de su época.

Martinho da Vila también llevó a la música popular brasileña la experiencia de las disputas de samba de Unidos de Vila Isabel. En 1972, presentó con la escuela Onde o Brasil Aprendeu a Liberdade, acercando la memoria histórica, la cultura popular y la lucha por la libertad. Por su parte, Zuzuca entró en la historia de Salgueiro con Festa para um Rei Negro, de 1971, y Minha Madrinha Mangueira Querida, de 1972. Festa para um Rei Negro se convirtió en un fenómeno popular y animó el desfile campeón de Salgueiro en 1971.

De la Avenida a Brasil

Algunos sambas traspasaron los límites del desfile y conquistaron el país por medio de grabaciones, reinterpretaciones, radio, televisión y otras manifestaciones de la cultura popular.

Clara Nunes tuvo un papel importante en este movimiento al grabar O Misticismo da África ao Brasil, samba de Império da Tijuca de 1971, e interpretar Ilu Ayê, Terra da Vida, de Portela de 1972. Estas grabaciones ayudaron a llevar el samba-enredo a nuevos públicos, ampliando su presencia más allá del Carnaval.

Otro caso importante es Martim Cererê, de Imperatriz Leopoldinense, de 1972, que ganó gran popularidad y llegó a la televisión. Más tarde, Liberdade, Liberdade, Abre as Asas sobre Nós, también de Imperatriz, de 1989, volvió a llegar al público televisivo al ser utilizado en la apertura de la telenovela Lado a Lado, en 2012. Son ejemplos de cómo un samba-enredo puede atravesar el tiempo y cobrar nueva vida en otros espacios de la cultura brasileña.

Otros sambas siguieron este camino. Fernanda Abreu regrabó É Hoje, de União da Ilha, uno de los sambas más conocidos del repertorio carnavalesco. Marisa Monte llevó Lenda das Sereias, Rainha do Mar, de Império Serrano, a una nueva generación. Cada nueva interpretación demuestra que, para algunos sambas, el desfile termina, pero la música continúa.

En los años 1980 y 1990, otros sambas-enredo se consolidaron como éxitos nacionales y permanecieron en la memoria colectiva. Kizomba, Festa da Raça, de Unidos de Vila Isabel, campeona de 1988, se convirtió en un hito cultural y político del Carnaval. Por su parte, Peguei um Ita no Norte, de Salgueiro, campeona de 1993, alcanzó una enorme popularidad y sigue siendo recordado por su estribillo.

Cuando el samba llega a las gradas

El samba-enredo también cruzó hacia otra gran pasión popular brasileña: el fútbol. Algunas melodías dejaron la Sapucaí y ganaron nuevas letras en las gradas de los estadios.

En 1998, Unidos da Tijuca llevó a la Avenida De Gama a Vasco, a Epopeia da Tijuca, celebrando al navegante Vasco da Gama y el centenario del club. La escuela terminó en 13.º lugar y fue descendida, pero su samba tuvo otro destino: se convirtió en un canto de la hinchada vascaína y siguió vivo en los estadios.

La hinchada de Fluminense también transformó en canto de grada una versión de Gosto que Me Enrosco, samba presentado por Portela en 1995. El propio compositor Noca da Portela relató la emoción de escuchar su melodía cantada por la hinchada tricolor en el Maracanã.

En 2007, A Viradouro Vira o Jogo siguió un camino similar. Su estribillo fue adaptado por diferentes hinchadas cariocas y comenzó a resonar también en los estadios.

De la sede de la escuela a la Avenida, de la Avenida a la radio, la televisión y el estadio, el samba-enredo encuentra nuevos públicos, gana otras voces y continúa circulando.

Un samba para recordar a quienes la historia olvidó

Más recientemente, História pra Ninar Gente Grande, de la Estação Primeira de Mangueira, campeona de 2019, volvió a demostrar la fuerza política y cultural del samba-enredo. La obra cuestionó narrativas consolidadas de la historia de Brasil y puso en primer plano a personajes y grupos a menudo borrados, entre ellos Dandara, Dragão do Mar, Marias, Mahins, Marielles y Malês.

La presencia de Marielle Franco adquirió un significado aún más fuerte en aquel Carnaval. Mangueira desfiló el 5 de marzo de 2019, pocos días antes de que se cumpliera un año del asesinato de la concejala, ocurrido el 14 de marzo de 2018. Su nombre entró en el samba y su imagen estuvo presente en la Avenida, transformando el desfile también en un espacio de memoria y homenaje.

El samba ganó nuevas interpretaciones y llegó a otros espacios, incluidas aulas y proyectos educativos, mostrando cómo un samba-enredo puede seguir provocando reflexión mucho después de que termine el desfile.

Una historia que sigue cantando

La fuerza del samba-enredo reside precisamente en esa capacidad de reunir música, memoria, comunidad y reflexión. Puede narrar una biografía, celebrar un territorio, defender una idea, homenajear una tradición, denunciar borramientos o transformar la historia en emoción colectiva.

Y algunos sambas no terminan cuando la escuela cruza la línea final de la Avenida. Continúan en la radio, en las fiestas, en las escuelas, en los estadios y en la voz de las personas. Se convierten en parte de la memoria de la escuela, del Carnaval y de la propia cultura brasileña.

Descargar PDF: Samba-enredo(9 páginas, 2,1 MB)

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